Incendios fuera de control en la cordillera: Epuyén vuelve a encender la alarma en la Patagonia
La Patagonia atraviesa uno de los momentos más delicados del verano. En Chubut, un incendio que parecía contenido volvió a reactivarse en las laderas del lago Epuyén y profundizó una emergencia que ya dejó más de 12 mil hectáreas arrasadas. El avance del fuego, empujado por el viento y las altas temperaturas, mantiene en vilo a pobladores y autoridades, mientras más de 300 brigadistas continúan trabajando sin descanso.
Aunque la mayoría de los focos detectados en la provincia lograron ser controlados, el frente activo en Epuyén representa el mayor desafío. Se trata de una zona agreste y de acceso limitado, lo que obliga a desplegar un operativo complejo, con traslados por agua, largas caminatas con equipamiento pesado y el apoyo constante de aviones hidrantes que toman agua directamente del lago.
En paralelo, el drama humano se vuelve cada vez más visible. Familias enteras vieron desaparecer en horas el esfuerzo de años. Productores rurales y vecinos de la zona relatan pérdidas totales y una vida cotidiana atravesada por la incertidumbre, sostenida en muchos casos por la ayuda solidaria de la comunidad y el trabajo voluntario de quienes ya conocen el impacto devastador del fuego.
La emergencia también expuso conductas irresponsables. En parques nacionales de la región se aplicaron fuertes sanciones económicas a quienes encendieron fogatas en áreas prohibidas, con multas que alcanzan cifras millonarias. Las autoridades buscan así evitar nuevos focos en un contexto de riesgo extremo.
Mientras tanto, la Justicia avanza con la investigación sobre el origen del incendio principal. Peritajes preliminares detectaron indicios de combustibles en un área donde no está permitido hacer fuego, lo que abre la hipótesis de una posible intencionalidad. A esto se suman daños en servicios esenciales, como cortes de energía en distintas localidades, que complican aún más la situación.
Aunque el nivel de peligro bajó levemente, el escenario sigue siendo crítico. Con focos activos, condiciones climáticas adversas y un territorio profundamente afectado, la Patagonia enfrenta una emergencia que combina desastre ambiental, impacto social y un llamado urgente a la prevención.
