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Irán se declara listo para la guerra o la negociación en medio de protestas masivas y amenazas de EE.UU.


En medio de una profunda crisis social y bajo la presión de amenazas de intervención militar por parte de Estados Unidos, Irán aseguró que está preparado tanto para un conflicto armado como para una eventual negociación. Así lo afirmó este lunes el canciller Abás Araqchi, mientras continúan las protestas en distintas ciudades del país, que ya habrían dejado al menos 544 muertos, según organizaciones de derechos humanos.

Las manifestaciones, que comenzaron como un reclamo por el aumento del costo de vida, derivaron en un movimiento abierto contra el régimen teocrático instaurado tras la revolución de 1979. Frente a las multitudinarias concentraciones opositoras en Teherán y otras ciudades, el gobierno respondió con contramarchas en apoyo a la República Islámica y aseguró que la situación “está bajo control”.

Sin embargo, la ONG Iran Human Rights, con sede en Noruega, advirtió que la cifra de víctimas podría ser mucho mayor y mencionó informes no verificados que hablan de cientos o incluso más de 2.000 muertos. Pese al corte de Internet impuesto desde el 8 de enero, imágenes difundidas por vías alternativas muestran protestas nocturnas y escenas dramáticas, como decenas de cuerpos frente a una morgue en la capital.

En este contexto, el presidente estadounidense Donald Trump volvió a amenazar con una posible intervención militar si no cesa la represión, aunque también aseguró que Teherán estaría dispuesto a negociar. “Puede que tengamos que actuar antes de una reunión”, advirtió, al señalar que el Ejército de EE.UU. evalúa “opciones muy fuertes”.

Desde Teherán, Araqchi respondió que Irán “no busca la guerra, pero está totalmente preparado”, y aclaró que cualquier negociación deberá darse “en igualdad de condiciones y con respeto mutuo”. El gobierno iraní decretó además tres días de luto nacional por los miembros de las fuerzas de seguridad muertos durante los disturbios.

Las autoridades atribuyen parte de la violencia a “alborotadores” supuestamente impulsados desde el exterior, principalmente por Estados Unidos e Israel. En la vereda opuesta, el opositor Reza Pahlavi, hijo del sha derrocado, llamó desde el exilio a las fuerzas armadas a respaldar al pueblo.

Las protestas se desarrollan en un Irán debilitado por el reciente conflicto con Israel, el impacto de las sanciones internacionales y el desgaste económico interno, en lo que ya se perfila como uno de los mayores desafíos al régimen en más de cuatro décadas.