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Chile rumbo al balotaje: Jara y Kast disputarán una segunda vuelta marcada por el voto dividido

Chile vivió este domingo una jornada electoral decisiva que definió a los dos protagonistas del balotaje presidencial del 14 de diciembre. Con más del 70% de las mesas escrutadas, la oficialista Jeannette Jara (26%), representante del espacio cercano al presidente Gabriel Boric, y el líder ultraderechista José Antonio Kast (24%), del Partido Republicano, se aseguraron el pase a la segunda vuelta.

El tercer lugar quedó en manos de Franco Parisi, que obtuvo un 19% y vuelve a posicionarse como actor clave, al igual que en 2019. Parisi, que sorprendió al superar las predicciones, evitó apoyar a alguno de los candidatos y desafió a ambos a “ganarse los votos”. En contraste, Evelyn Matthei y Johannes Kaiser, que se ubicaron cuarto y quinto, anunciaron de inmediato su respaldo a Kast y se sumaron a su búnker en señal de unidad de parte de la derecha.

Desde La Moneda, el presidente Gabriel Boric felicitó a los candidatos y llamó a fortalecer la institucionalidad democrática, en una clara referencia a Kast, quien aunque moderó su discurso en esta campaña, ha reivindicado en el pasado a figuras del golpe de 1973.

La disputa para el balotaje se centrará ahora en la captación del voto de Parisi, dueño del 18% de las preferencias. Desde su espacio, el Partido de la Gente, el economista insistió en que no dará “cheques en blanco” y exigió compromisos concretos en materia económica y social.

Mientras tanto, Kast capitalizó apoyos internos de la derecha, aunque todavía no logró cohesionar por completo a la coalición de Chile Vamos. Jara, por su parte, enfrenta el desafío de ampliar su base electoral, con posibilidades limitadas de incorporar votos de otros candidatos menores como Marco Enríquez-Ominami y Eduardo Artés.

Ambos candidatos hablaron casi en simultáneo desde sus búnkers en Santiago, marcando el inicio de una campaña polarizada en un país que continúa dividido desde el estallido social de 2019. La segunda vuelta promete ser una contienda reñida, con una sociedad electoralmente fragmentada y un electorado que aún busca definiciones.