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Oficialismo en Diputados: ordenan frenar proyectos propios y alinearse con la agenda de Javier Milei

La falta de coordinación del Gobierno de Javier Milei frente a los escándalos de marzo tuvo su correlato en la Cámara de Diputados, donde el bloque oficialista quedó expuesto por una serie de iniciativas dispersas impulsadas por sus propios legisladores.

Desde declaraciones de interés por el premio Martín Fierro hasta el polémico compromiso para derogar el aborto, los proyectos presentados por diputados libertarios evidenciaron una agenda fragmentada y alejada de las prioridades del Ejecutivo. En un contexto de recambio legislativo, con varios outsiders recién llegados al Congreso, el inicio de las sesiones ordinarias mostró una batería heterogénea de propuestas que generaron ruido interno.

Ante este escenario, el jefe del bloque, Gabriel Bornoroni, bajó una línea clara en la última reunión: las iniciativas individuales quedan relegadas y la prioridad pasa exclusivamente por los proyectos definidos por la Casa Rosada. “Se cortan solos”, resumió con molestia un legislador con experiencia parlamentaria.

Uno de los episodios que más repercusión generó fue la firma de un compromiso, en el marco del Día del Niño por Nacer, para avanzar en la derogación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo. La iniciativa expuso diferencias internas dentro del oficialismo, con posturas cruzadas que atraviesan a distintos sectores del espacio.

El debate sobre el aborto ya había tensado al Gobierno durante el verano, cuando un sector proponía incluir su penalización en una eventual reforma del Código Penal. Sin embargo, otras voces dentro del oficialismo advirtieron sobre el costo político de reabrir esa discusión. “No va a pasar nada porque te divide a las fuerzas políticas”, reconoció un diputado cercano a la postura a favor de la legalidad.

Las diferencias reflejan una interna más amplia dentro del oficialismo, con líneas de poder que responden, entre otros, a Santiago Caputo y Karina Milei.

En ese marco, desde el Ejecutivo reforzaron una directiva que ya había sido planteada en 2024: los legisladores deben ceñirse a la agenda oficial y evitar intervenciones que generen tensiones innecesarias. La indicación también alcanza a su participación en actividades públicas y entrevistas, que ahora deben ser previamente coordinadas.

Con la atención puesta en los conflictos que emergen desde la Casa Rosada, el oficialismo busca ordenar su tropa parlamentaria y reducir el nivel de exposición, en un intento por retomar el control de la agenda política.