Visitas que restan

En el seno del PRO pampeano hay referentes que estarían planteando la conveniencia de que Mauricio Macri mande integrantes de su gabinete a apoyar la candidatura de Carlos Mac Allister, dada la repercusión negativa que están logrando.
Primero decidieron que desembarcara Guillermo Dietrich, el titular del área de Transporte del Gobierno Nacional. Al calvo funcionario, desde varios días antes de que arribara a estas estas tierras, comenzaron a recordarle los alteos de la RN35, que hace dos años fueron levantados por las inundaciones que casitgaron al norte provincial y que nunca fueron terminados. También le recordaron el estado de las rutas nacionales que atraviesan La Pampa. Eso sin contar que cuando más aumentan los comestibles en las góndolas de los supermercados, a Dietrich lo recibieron con una cena que costaba 6.000 pesos el cubierto.
Luego fue el turno del secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere. El funcionario nacido en Entre Ríos tenía previsto encabezar un acto proselitista, en el marco de la presentación del programa “El mercado en tu barrio”. Si bien no se trataba del mercado de capitales, la iniciativa proponía acceder a frutas y verduras, a precios amigables. En este caso quienes no estuvieron amigables con Etchevehere fueron los despedidos de las oficinas local,es que dependen de su ministerio. Conclusión, suspendió el acto y solo se mostró en un par de fotos con Mac Allister.
Quién ni siquiera llegó a pisar tierra pampeana fue Andrés Ibarra, actual vicejefe de Gabinete y ex ministro de Modernización. Seguramente fue alertado de probables manifestaciones en su contra de los despedidos de todos los organismos nacionales, con representación local. Ibarra fue el arquitecto de la masiva purga que llevó adelante el macrismo, apenas asumió en el gobierno.
El último en llegar para brindar apoyo al candidato de Macri en La Pampa fue Esteban Bullrich, actual senador nacional y ex ministro de Educación nacional. El sobrino de Patricia aprendió de lo sucedido con los otros visitantes y casi no tuvo actividad pública. Seguramente sabía que a la vuelta de cualquier esquina santarroseña le acechaba el rechazo de los docentes, pero también el fantasma de los jardines sin terminar. Todavía está latente en la memoria de muchos la visita presencial, donde Macri y Bullrich anunciaron la construcción de tres jardines infantes que hasta la fecha no se terminaron.
Queda claro que difícilmente alguno de los “visitantes ilustres” hayan acercado una catarata de votos a Mac Allister. Eso mismo habrían observado algunos dirigentes de ese espacio y ya estarían hablando en voz muy baja a Buenos Aries, para solicitar que les manden funcionarios que sumen, no que deban ser recibidos a escondidas y simular acciones solamente para las fotos.