Altolaguirre profundiza el estilo Cambiemos de gestión

El intendente Leandro Altolaguirre está empecinado en demostrar lo que proclama. Desde el primer día de su mandato se mostró como émulo del presidente Mauricio Macri en la capital pampeana, y a juzgar por los pasos dados esta semana, parece reafirmarlo.

Los vecinos santarroseños empezaron la primera semana de 2019 con un mix de clásica receta macrista de administración: tarifazo, disminución en un servicio esencial y “la culpa es del otro”.

Una vez más, el Concejo Deliberante le aprobó el Presupuesto, a pesar de que la oposición esbozó alguna crítica, pero terminó aprobado. No solo eso, también logró el aval deliberativo a una nueva suba en las tasas municipales de servicios. De servicios que o no presta, o los hace con evidentes deficiencias.

La eliminación de subsidios al transporte público de pasajeros que aplicó, a partir del 1 de enero, el Gobierno Nacional, afectó directamente a los sufridos usuarios santarroseños. La afectación tiene que ver con que también rige aumento en la tarifa de los servicios. La primera reacción de Altolaguirre fue la anunciar que evaluaba que el subsidio lo pague Provincia, si emitir ni una queja por el recorte macrista. Ante la negativa de Provincia, la única idea a la que recurrieron fue consensuar con la empresa la baja en la frecuencia de la prestación y el levantamiento de algunos recorridos. La última cachetada la dio este sábado uno de los funcionarios preferidos de Altolaguirre, pretendiendo explicar que no se iba a tocar la calidad del servicio, como si la frecuencia no fuera parte de ella.

Lo de la relación Altolaguirre-Autobuses Santa Fé deja tela para cortar: en pocos días permitió que la empresa siga brindando el servicio, de menor calidad, más caro y encima le dio parte del trasporte de chicos para las colonias de vacaciones. Tal como marca el modelo nacional, beneficios para empresas a costa de los contribuyentes de menos recursos.

Como siempre, la explicaciones estuvieron lejos de hacerse cargo de la impericia para gestionar, y sí se recurrieron a múltiples chicanas e increíbles pretextos.