Altolaguirre en el Mar de los Sargazos

Dicen que en su primer viaje a América Cristobal Colón navegó por un mar de profusa vegetación y que lo bautizó el Mar de los Sargazos. Allí encallaban los navíos, puesto que era tal la cantidad de algas y otras especies que hacían imposible la navegación. Cuentan que tripulaciones enteras fallecieron por la imposibilidad de salir de esa especie de trampa, a dónde uno entraba solo.

El intendente de Santa rosa, Leandro Altolaguirre, navega en un mar de confusión, mientras la ciudad lo hace en aguas fétidas. Sus acciones y palabras no hacen otras cosa que mostrarlo transitando por un camino que roza la bipolaridad.

Por un lado se reúne con legisladores nacionales de su (¿?) partido (UCR) para analizar las razones por las que la gestión de Mauricio Macri envía fondos para obras cloacales de Mendoza y San Juan, dejando de lado a esta capital. Pero casi al mismo tiempo desmiente sentirse marginado por el gobierno nacional.

Sus declaraciones van directamente a contramano de lo dicho por el diputado nacional Francisco Torroba, ex intendente santarroseño, que se mostró contrariado por la actitud discriminatoria del macrismo para con Santa Rosa.

Las diferencias de Altolaguirre con el radicalismo pampeano parecen ser cada vez más profundas e ir más allá de circunstanciales declaraciones periodísticas. En voz baja, varios integrantes del partido fundado por Alem,  critican al lord mayor capitalino, porque dicen que visita más el local de la avenida Luro de Carlos Mac Allister, que los comités partidarios.

Casualmente, o no, ayer invitó al gobernador Carlos Verna a recorrer la ciudad de Santa Rosa, para ver la realidad capitalina y que le ayude a gestionar un Aporte del Tesoro Nacional. No pasó desapercibido que el intendente curse semejante convite, cuando él mismo no visita los barrios. Rápidamente salieron a responderle Lisandro Ranocchia y Araldo Eleno, recomendándole, entre otras ideas, que se compre un GPS para ubicar la ciudad.

A esta altura conviene preguntarse los motivos por los cuáles le pide a Verna que interceda ante Macri para que no lo discrimine y no lo hace, por ejemplo, con Juan Carlos Marino. El riglense senador  ocupa la estratégica vicepresidencia primera de la Cámara Alta y es de suponer que semejante lugar debe servir para algo más que desparramar cargos de asesores y pensiones.

Los peores pensados creen que la idea de que Verna vaya a la Casa Rosada a pedir aportes para Santa Rosa, tiene su génesis en el colorido local de la avenida Luro, como un intento de disciplinar al gobernador y a los legisladores nacionales pampeanos que le responden, quiénes últimamente han tomado un perfil decididamente crítico a las acciones del gobierno de Macri y sus duras políticas económicas y sociales.

En síntesis, Don Leandro parece intentar navegar con “El Salitrero” por el Mar de los Sargazos, a riesgo de encallar, tal como lo temían los antiguos marinos. Es tan real la figura, que hasta parece sentirse el penetrante olor que dicen tenía en legendario mar, en aquel por la acumulación de algas, aquí por los desbordes de las cloacas, que ya son parte del paisaje.